Redundo e insisto nomás porque el tema amerita salir del anecdotario. Los militantes de la izquierda se atomizan de acuerdo a un patrón onomástico, producto de diversas interpretaciones da la obra del gran Carlitos Marx, y que trae a colación una serie de "principios" básicos que sirven de guía a su praxis política. A pesar de compartir raíces, las sectas izquierdosas se odian a morir unas a otras. La revolución bolchevique trajo a colación tres grandes tendencias del marxismo: la leninista, la trotskista y la estalinista. la doctrina de Valodia fue la mas influyente, pero no más sofisticada que la de Lev, y por supuesto nada que ver con la que resultó ganona, la del buen Yosif, que antes de conocer la mieles del poder se dedicaba a conseguir financiamiento para el Partido Comunista Bolchevique: asaltaba bancos. En un principio la triada fue genial: Ulianov el estratega, Bronstein el operador, y el camarada Dzhugashvili, tesorero. Cabe señalar que nuestros tres felices camaradas consiguieron sus genialísimos apodos en la cárcel, Sobra decir cuales fueron.
Dejemos por el momento las aportaciones rusas y preparémonos pa lo bueno. Simón, y con miedo a parecer hiperbólico, quiero referirme al hombre-mito, nombrado por Nachito Sosa "El Titán del Siglo XX" y que si de movilizar masas se trata no hubo ni habrá quien se le iguale: por supuesto que hablo de El Gran Mao. Aborrecido por cientos de miles, venerado por millones, como todo grande cargará con el estigma del tirano. Sus hijitos, los maos, se desperdigaron a lo largo y ancho del globo formando células, brigadas y organizaciones "de masas". Nada que ver con los seguidores de los rusos, que apostaban todo a la "revolución proletaria encabezada por la vanguardia del partido", ya que fueron campesinos chinos quienes hicieron la revolución.
Digamos que estas son las cuatro corrientes principales. Todas maman la misma teta, pero se odian a morir. La bronca es cuando tienen que trabajar juntos. Cada secta tiene santo y catecismo, el único pedo es que cada una por su lado cree que su santo particular es el único Dios. Hagamos un experimento: sienta a un mormón, un testigo de Jehová, un pastor luterano, un cura católico, un monje ortodoxo, a un copto egipcio y a un patriarca armenio en la misma mesa y pídeles que hagan un estratégico de evangelización: pronto tendrás una auténtica torre de babel que degenera en violencia ideológica aderezada con uno que otro chingadazo. Sólo en fugaces momentos de lucidez la izquierda cierra filas, ellos llaman a está actitud "alianzas coyunturales en el ámbito de lo estratégico". Una vez que consiguen sus fines, el bloque se diluye y cada secta se encierra en su parroquia respectiva, pero eso si, pensando como partirle su madre a las demás para establecer su "hegemonía". Entrecomillo el término porque dentro de las organizaciones de masas, células, brigadas y colectivos existen mueganitos que pretenden colonizar el imaginario de otros mueganitos con su anquilosada y desgastada terminología. Como bien dice le evangelio: "por sus palabras los conoceréis". Palabras mágicas que construyen locuciones y clichés: dictadura del proletariado, vanguardia obrero, imperialismo yanqui, aliados de las masas, lucha contra el fascismo, conspiración sionista, penetración ideológica, oligarquía sangrienta... Yo en particular simpatizo con Carlitos en cuanto a método, pero mi abrevadero ideológico es distinto: en ese sentido confiésome fan de la Polla Records y Eskorbuto.
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