Mis estimadísimos y escasos lectores, de nueva cuenta se presenta el vampiro consentido de la red, que si no da los buenos días no es por ser grosero, sino porque la puta mañanas no existen para él. Si, es cierto, doy la razón a los más suspicaces de ustedes, que ya se habrán preguntado por qué putas el vampiro no ha escrito ni madres, incluso entre ustedes no faltará quien se alegre por tal motivo, porque a pesar que mi blog de complicada y trabajosa digestión, se agradece que incluso los ofendidos se den un tiempecín leyendo mis letras, incluso hay quien se toma la molestia de dejar reclamos en el espacio para comentarios de Blogspot, cosa que este muchachón por supuesto agradece: qué mejor que los perros ladren.
Últimamente me he divertido demasiado en mi trabajo, por lo que no me ha dado tiempo de escribir. En ese sentido me parece pertinente comentar que me di la vueltecita por Cholula, centro ceremonial milenario. Resulta que me tocó un hotel en la mera arcada del “Zócalo”, misma que los choluleños presumen de ser la mas grande de Latinoamérica, y lo dicen con el mismo orgullo que los marginados de allá por mis rumbos (Aragón, San Felipe de Jesús y Anexas) usan para referirse a su kilométrico y espantosísimo tiangüis dominical (simón, nada como un domingo dando el rol por San Felipe, kilómetros y kilómetros de puestos con la misma pinche ropa, los mismos putos tenis y la mismíta jodida piratería… pero independientemente de las redundantes miríadas de puestos y de su escasa variedad, con toda seguridad encuentras igual número de expendios de ricas, deliciosas y refrescantes micheladas; desde esta perspectiva, y mirándolo por el lado amable ta chido irse a curar la cruda a la San Felipe.
Traigo a colación la San Felipe, su célebre tianguis y sus ricas micheladas nomás por una sencillísima razón: cuando fui a Cholula me tocó la Feria en honor de la Virgencita y San Miguel, yo llegué un mero miércoles a instalarme en el Hotel, no sin antes pasar por una michelada a la plaza de armas, no había desayunado ni madre y por supuesto me puse medio pedo, rayaban apenas las dos horas pasado el meridiano. Una vez instalado me dirigí a célebre universidad privada que se ubica en dicho pueblo. Una vez dentro de las instalaciones del Campus pasé a la biblioteca y pregunté por la responsable del evento, me dirigí a su oficina, espacio de talacha monumental, la coordinadora del evento dejaba todo listo para el día siguiente: celebrábamos encuentro bianual de bibliotecarios.
Cholula presume de ser chula, tiene muchas cúpulas, cuenta la leyenda que sumadas a las de Puebla tiene tantas iglesias como días cuenta el año, la culpa la tuvo Gómara, o ve tú a saber quien putas, el caso es que la anécdota surgió a colación de un símil, una simple imagen ilustrativa, porque resulta que los españoles, cuando llegaron a Cholula, vieron tantísimos templos que no les quedó más que decir tal pendejada: “los tiene casi como días del año”. Los fresitas de la UDLA se apañaron varias colecciones antiguas de los franciscanos, y como quien no quiere la cosa formaron su fondo antiguo, con pretexto de rescatar los monumentos de dicha orden mendicante, formaron asi una flamante Biblioteca Franciscana, de acceso restringido y que nomás puede verse por afueritas, ¿jodido, no crees?.
viernes, octubre 10
XLVIII. Réplica al comentario sobre "Crónicas IX"
A manera de réplica.
- Cabe señalar que la serie Crónicas de un Promotor Comunitario no dice nada nuevo, únicamente recoge por escrito lo que una vez se pronunció de viva voz, sin que mediaran el pudor o la prudencia. Los compañeros que conocí y en los que deposité mi confianza siempre me oyeron decir esas pendejadas y otras barbaridades todavía más gruesas.
- Nunca fui miembro del partido amarillo, ni antes de mi ingreso a la DGPC, ni durante, ni después. Tampoco me declaré fan de El Peje, ni mucho menos de Cervantes, incluso una vez se me acusó de haber silbado mientras deleitaba a las señoras con sus dotes de “buen orador” con la “lucidez característica de su discurso” (aunque me hubiera encantado, pero me cae de madre que aquella vez ora -sí-que-yo-no-fui). A pesar de ello, no niego que dejé mi CV al responsable de formación política del PRD en el DF, sólo unos cuantos meses antes que Feli-Pillo “ganara” (estaba desesperado, lo admito y no me justifico).
- Nunca de los nuncas ni jamás de los jamases le dije a Eduardo Cervantes “camarada” y cuando digo “mierda el gobierno, mierda su gente”, me incluyo a mi mismo, ya que formaba parte de sus filas, hacia su talacha, repartía pejerevista, invitaba a los vecinos de Iztapalapa a pagar el agua (sic), pero sobre todo estaba siempre al tiro, a la expectativa de las ocurrencias del Peje, o peor aún, de Cervantes. Reconozco que fui categórico y lapidario, porque en la DGPC también conocí a mucha gente íntegra y respetable.
- Este Blog no tiene pretensiones “intelectuales” o “políticas”, no defiende causa alguna, tampoco quiere ser una expresión de las “luchas populares” ni sirve como vía de comunicación al excluido, a quien imagino mas preocupado por echarse un taco a la panza que por juntar un varo, ubicar un café internet y ponerse a leer las pendejadas que escriben los resentidos o los locos (para bien o para mal, cualquiera puede publicar en un Blog, hasta tipos como yo).
- Por último, la serie Crónicas de un Promotor Comunitario no está escrita por un historiador (quien escribe estas líneas jamás ha pisado un archivo), tampoco es una obra de historiografía (no cita fuentes de primera mano, no tiene aparato crítico ni plantea cuestión alguna), pero si de categorizar de trata, tomando en cuenta autor, método y estilo, propongo comparar estas Crónicas con La Bitácora de un Loco, el Diario de un Resentido, o con cualquier disco del mismísimo King Diamond.
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