El espacio es oscuro y lúgubre, como un ataúd. La concurrencia se mueve a ritmo de frenéticos beats, la fricción de los cuerpos genera calor, un calor húmedo que sofoca porque no hay ventilación, la ruca que regentea el espacio decide cerrar los balcones en un arranque de paranoia legalista. En la tarima está un DJ disfrazado de vampiro que programa música electrónica de corte industrial y cyberpunk, aunque por ahí se le escapan algunas rolas tecno del mas puro estilo “ochentas”, de repente suena una de las rolas favoritas de Morbo: “Electronaut”, de VNV Nation.
-No mames Lolita, está rola está increíble, haz de cuenta el revival ochenteno, bien “tecnoso”, rudimentario, así mal pedo.
-“Sinta” mi Frank, el tecno es la onda, porque a mi, lo que sea de cada quién, me gusta la música atascada, me gusta el industrial, aunque ya sabes que lo mío, en verdad lo mío, es el modelaje…
Termina la rola y sienten sed, van por un par de chelas. El calor húmedo e infame los expulsa de “recinto cyber”, suben al tercer piso buscando la terraza y pasan de largo por la salita donde programan tecnopop en español de los ochentas: suena una rola de Alaska y Dinarama: “La calle desierta, la noche ideal, un coche sin luces no pudo esquivar
un golpe certero, y todo terminó entre ellos de repente, no me arrepiento
volvería a hacerlo, son los celos, ….” pega berridos Lolita, haciendo como que canta, sus desentonados gritos se pierden entre la rola.
Una vez en la terraza Frank prende un cigarro y da un sorbo a su chela, un sorbo tan generoso que la vacía por completo. Comienza una irrelevante conversación relativa a cierto artículo escrito por un tal Blas Urrea allá por 1911 donde recomendaba al Jefe de la Revolución todo un plan de operación política para desactivar los brotes revolucionarios y pacificar el País: “Haz de cuenta, mija, que el tal Blas le decía a Madero, “no la cagues maestro, como transas con el viejo régimen dando chance a los “científicos” que pongan de presidente interino a León de la Barra”; pero ese era solo un detalle, la gente creía que Madero era un loco cuando afirmaba sin empacho que el principal problema de México no era de carácter político, sino económico: de ahí su famosa replica a un jodido rezongón: “el pueblo no quiere pan, quiere libertad”, el problema aquí, mi queridísimo encanto, es que a Madero nunca le dio tiempo de leer la obra de don Andrés Molina Enriquez, abogado y notario público en Jilotepec, además de ilustre sociólogo diletante, aunque él decía de si mismo que era etnólogo, supongo que sin saber que putas significaba por aquel entonces dicho terminajo…” dice de corrido Frank Morbo frente a la mirada estupefacta de Lolita Maldita, cuyos oídos no dan crédito a lo que acaban de escuchar: “no mames Frank, eso que dices está chingón, ¿dónde lo puedo consultar?”, pregunta emocionada Maldita confiando en las buenas intenciones de Frank: “nombre mija, es una bibliografía rete rara e inaccesible, pero yo tengo una copia en mi biblioteca personal, cuando quieras te llevo a mi casa, pero no se lo digas a nadie, será nuestro pequeño secreto…” dice Frank sacando inmediatamente el cobre, como buen patán de mierda que es. “Queé hueva Franc, vámonos al cyber, creo que están poniendo a Colony 5”, dice Lolita, “¿sabes que el vocalista me dio un beso la vez que tocaron aquí, en el mismísimo Infierno?”, Frank pone rictus de hastío “si Lolita, me lo has dicho cientos de veces y todavía no lo has podido superar”.
Lolita Maldita se matriculó en la ENAH para estudiar Historia, nunca se compuso, ya casi termina sus materias y piensa en hacer una Maestría, porque lo que mal empieza, mal termina.
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