… de una obsesivamente necia Bitácora que insiste en traer a colación Contradicciones.
Si escribiera la Historia de la Mezquindad Humana tendría que comenzar hablando de un germen prehistórico que al paso de los años va incrustando sus impresiones en el imaginario colectivo que la mitifica (el individuo), representa (el producto cultural), e institucionaliza (Democracia Procedimental y Economía de Libre Mercado). El mismísimo chamuco, mis diacrónicos enanos, pecó de rebeldía y no de soberbia según la canónica versión del catecismo. 666 es el número y sexta la entrega dedicada a la cuestión malévola, el preguntar incisivo y la maldita duda. ¿Porqué una simple e inocente preguntita hace temblar al mas “poderoso” de los mortales?
Que te salga el chirrión por el palito es casi lo mismo que decir nadie sabe para quien trabaja si el resultado de una acción calculada con anticipada frialdad resulta ajustarse a la premonición más funesta. Un demiurgo lengua larga resolvió está sencilla contradicción conjurando a los demoníacos preguntones y apelando a una odiséica razón cuyos atributos repite hasta el cansancio la fórmula homérica inscrita en tantas y tantasísimas perversas (por malísimas) traducciones: “Odiseo fecundo en ardides, Laértida en astucias rico”. Porque preguntar "¿dónde está el baño?" no equivale a cuestionar el poder del que amenaza, grita, ordena y dice valiéndole madre lo que opinen los demás. Mezquinamente ensimismados los grandes preguntones han pecado de soberbia y recibido el respectivo escupitajo que desde el cielo cae sobre el mismo hocico de quien lo profirió. Al echar mierda, mis queridísimos y temporalmente limitados amigos, debemos siempre considerar que cuando cae ésta salpica y deja hediondas manchas en nuestro triste y amargado corazn. Efectivamente, como los más conspicuos de ustedes adivinaron ya: !este vampiro que a corazón abierto y en espera de un transplante sinceramente se revela como el mas cursi de los sentimentaloides adictos al kich! Si, lo a afirmo y grito a los cuatro vientos confesando con la frente en alto que a pesar de mi larga trayectoria por este páramo de miseria y desolación que ustedes llaman "mundo" yo tambien me sigo salpicando con la mierda que ocasionalmente resbala a partir de mi cotidiano quehacer. .
La pregunta y su hermana la cuestión nacen del ingenio. El buen aprendiz consulta al brujo con la esperanza de transformar su confusión en duda: los antiguos dicen que la soberbia mas estúpida es aquella que al paso de los años se somatiza en miopía. ¡Gracias pues a la duda que salva a los ingenuos del pecado de soberbia! ¡Bendita seas si desde la oscuridad de los avernos inspiraste a tu fiel hijo Lucifer para cuestionar al poderoso y nutrir miríadas de frustradas y aburridas pesadillas! Es por tal sentimiento que el vampiro se conmueve al decicar su diabólica entrada a esta canija duda que nomás nos trajo la discordia antes que a los mismísimos redactores de la Biblia se les ocurriera atribuir el origen del problema al consumo de cierta fruta prohibida que la maldita curiosidad le orillo a nuestros primeros padres a probar. Si, y aunque me pese reconocerlo, he ahí nuestro origen común: fueron tanto la desobediencia y la curiosidad que sólo pudieron haber surgido de la duda quienes elevaron la voluntad al grado de pecado disfrazándola mezquinamente bajo el nombre de Soberbia.
Harto, cansado y en catatónico estado el vampiro se despide no sin antes advertir a mis vampiritas consentidas que me prendan una veladora extra y que se duerman con la estampita de san judas bajo su almohada porque los escasos rezos que se echan a mi salud no dan pa’ cansar a este caballo que con vigor relincha pidiendo desesperadamente que alguna de ustedes lo saque de tan abyecta aburrición. Espero por lo menos mañana levantarme ligeramente crudo.
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