jueves, enero 10

La Número Diecinueve

Sobre el cine de Jim Jarmush

No me gusta reconocer favoritos, pero la neta las peliculas de Jim Jarmush me parecen lo mas divertido y chingón del mundo. Fue mas o menos el año pasado que me encontré con una de sus películas, o mejor dicho, me la presentaron. Fue Moník (*) quien despertó mi vampírica curiosidad (que no es mas que lo mismo que ese sentimiento que ustedes denominan morbo). Moník revisaba el estante de películas, que por aquel entonces estaba situado justo frente al módulo de circulación. Estabamos en la Biblioteca.

-¿Ya viste esta?- me dijo al mismo tiempo que ponia frente a mis ojos la austera y rojinegra portada de un DVD, Stranger than Paradise tenía por título.

-Nel, ¿de que chingaos trata? Le respondí nomás por quedar bien.

-Véla- me dijo como quien disfruta de sembrar incertidumbres. Hoy por hoy no puedo negar que tanto el tono imperativo como la actitud de la asesora sedujeron al vampiro.

-Simón, ya estás- respondí. Tome la caja del DVD y la coloqué junto al teclado de la computadora. Moník tomó sus libros y se fue. Ya instalado en casa ví la película, esa misma noche, como si la orden me la hubiera dado estando yo bajo estado (sic) de hipnosis. Fue una acción mecánica e inconciente, el DVD se reprodujo, la película corrió. Un filme en blanco y negro con argumento y trama simple, pero con resonancias magnéticas y lugares comunes entrañables. Fue ahí cuando caí en cuenta que Jarmush no era cineasta sino poeta, y aprendí que se puede dibujar con las letras y escribir con las imágenes.

Conocida en español como Extraños en el Paraíso, la segunda película de Jim trata sobre un inmigrante húngaro recién llegado a la tierra de los gringos que responde al nombre de Bela (no hay nombre húngaro mas célebre en gringolandia). Resulta que Bela quiere olvidarse de su origen americanizando su nombre de pila y consumiendo comida precongelada para horno de microondas. Para su desgracia recibe la visita de una prima recién desempacada del terruño que resulta ser fan de Screaming Jay Hawkins, un maravillosos y emotivo blusero que canta desde aquel espacio ubicado en el punto donde convergen tripas, hígado y corazón. Nada mas gringo que el blues y nada mas gringo que un inmigrante húngaro llamado Bela. El cine de Jarmush es redondo, no deja cabos sueltos de trama o argumento. Plásticamente es poético: el encuadre es un lienzo que deja lugar al esbozo y la utopía, no es para nada, una estática fotografía.

La segunda película que vi fue Dead Man, un western protagonizado por Jonhy Deep. Un contador de la costa este llega a la tierra de los pioneros. El dueño de una mina le había escrito una carta invitándole a desempeñar su profesión contador. Llegando al destino recibe sólo burlas. Nuestro amigo responde al célebre nombre de William Blake, homónimo del nuestro entrañable y primigenio poeta maldito. Esa noche Billy cae en los brazos de una puta. Era la novia del dueño de la mina. Bill se mete en pedos y mata por casualidad al hijo del cacique del pueblo. Bill tiene incrustada una bala en el corazón, alojada e unos de sus ventrículos vitales. Herido de muerte se convierte involuntariamente en pistolero. Lo rescata un indio ladino, que de niño había sido llevado en cautiverio rumbo a Londres. Se le instruyó en las letras y literaturas inglesas: conocía de puño y letra al verdadero Blake:

-Yo te conozco. tu eres poeta, yo te leí. le dijo el ladino al contador recién convertido por necesidad en pistolero.

La tercera, Down by Law. Alucinante, divertidísima y conmovedora. Protagonizada por Tom Waits, John Lurie (el mismísimo Bela de Stranger than Paradise, que resulta ser estupendo saxofonista) y Roberto Benigni. tres desafortunadas y estúpidas historias que convergen en la cárcel. Pero la joya de la corana es Ghost Dog: The Way Of The Samurai, protagonizada por Forrest Whitaker y que da cuenta de la historia de un singular sicario que tiene por guía la ética del samurai. Vi a medias Una noche en la Tierra y Café y Cigarrillos, obras de un Jarmush multipremiado y consagradísimo.

Para concluir no me queda mas que agradecer a Moník la afortunadísima recomendación, pero sobre todo quiero agradecer a Jim, porque demuestra que el buen cine no debe ser por fuerza solemne, complejo o aburrido, y que puede tocar a las fibras más sensibles del espíritu humano de una forma por demás delirante y divertida.

(* Profesora encantadora y simpatiquísima bloguera, que ya nos ha deleitado con dos buenísimas entradas http://monikpenaloza.blogspot.com/ ¡seguimos (sigo) a la expectatativa de tus letras!)

1 comentario:

Monik_UNAD dijo...

Jajajajajajaja, muchísimas gracias por la referencia caray, hasta importante me senti. Que chido que te gustaron, eso es lo verdaderamente importante, reconocer el talento de personas que con muy poco, hacen un chorro y te dejan un agradable sabor de boca. Un besote