Elis es capaz de recitar diálogos íntegros de Don Gato y su Pandilla. Recuerdo que nos divertíamos haciendo trivias, por supuesto ella preguntaba:
-¿Quién dice así?: “a ver espiga, métete a la cama”.
-¿A chinga? No pus no me acuerdo.
-Ja Ja Ja, la enfermera que atiende a don Gato cuando supuestamente está moribundo.
-Cámara, a güevo, tienes razón.
-A ver esta otra: ¿quién canta “oh madre de blancos cabellooos”?
-Ésa si me la sé: todos se la cantan a la mamá de Benito cuando llega de visita y se la chorean con que es el alcalde de la ciudad.
-Ja Ja Ja, perfectamente bien contestado.
-Otsss, a güevo, si hasta las llaves de la ciudad le dan a la doña.
-Huy huy huy, no muy chingón. A ver: ¿quién dice: “soy un ma-ma-aní, soy un ma-ma-aní”.
-Ñiaaa, esa está re fácil, el pinche Demóstenes que estaba disfrazado de cacahuate. Es un capítulo bien cagado donde Benito se encuentra un caballo que sale echo la chingada cuando oye una campana.
-Nombre, tu si estas cabrón… mmm, a ver: ¿de quién chingaos es el disco que suena mientras Benito hace el pancho de que toca el violín?
-Nombre, de quien más sino del mismísimo Lazlo Lozla.
-¡Ja! Me dejas sin palabras tortuga.
-Quiubo, y eso que tiene un chingo que no los veo.
Nos tendimos en la cama y reímos a rabiar. Hoy día, a pesar que cada quien anda por su lado, creo que nos sigue vinculando el gusto por las mismas idioteces.
jueves, abril 3
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