Eran puras estupideces, recuerdo que se armaba gran alboroto víspera los periodos de asambleas vecinales. Todo mundo se quejaba de la chinga, y aquí traigo a colación, únicamente para información de mis escasísimos lectores, que sus putas dizque asambleas consistían en montar sillitas, pasar lista y leer la información de un pendejo volantito que daba cuenta de los programas sociales: que tantas tarjetas pa los ruquitos, que tantos vales de Leche Liconsa, que tantas becas pa madres solteras, que pa desempleados, que pa “jóvenes”, que la chingada… Acto seguido, el choro del representante la tira, del operador territorial del delegado, de la “educadora de la salud”, del bueno de Participación Ciudadana, puro cábula que, a nivel de gestión, operación o toma de decisión, eran nomás puro balín. Recuerdo que dimos un tallercito allá por Torres de Potrero, corría ya el año 2005. El espacio lo prestó el buen Pablo Velarde, luchador social y experto en medicina alternativa. Recuerdo las compañeras promotoras de la zona veían con tirria al buen Pablo. “Ni modo Sabis (mis compañeras me decían así, a sabiendas que me emputaba) vamos a tener que darle espacio al pinchi viejo, es que fíjate que es medio panista”.
-(No mames ) ¿Panista? A ver, ¿cómo dices que se llama su organización? CORSAR, Coordinadora Regional del Sur. Cámara. Organización que participa en la creación de la CONAMUP, Coordinadora Nacional del Movimiento Urbano Popular. ¡Panista! ¡Ja! ¿De dónde sacan tales pendejadas caras niñas mías? No todo aquel que tira mierda del GDF es panista o priista, aún existe en el mundo gente decente, ¿qué lengua tan venenosa, oh señoras mías de párvula alma, las ha inducido a tan abominable letargo ideológico … tales pendejadas yo decía a mis compañeras mientras Pablo charlaba con los asistentes al taller sobre los proyectos de su organización. El espacio albergaba un estante con libros, una vitrina que la hacía de sex shop dónde expendía, entre otras cosas, condones de sabor marca Prudence (aguas por que se rompen), una cafetería que daba precios de risa y una especie de café-internet financiado por una ONG brasileira.
En La Ideología Alemana Carlitos Marx define la ideología como falsa conciencia, o lo que es lo mismo, como una imagen de la realidad pero patas arriba, y cuando hablamos de ideología en sentido sociológico o antropológico nos referimos, para que mis escasísimos lectores se den una idea, a todo aquel choro, texto, pretexto, mito o imagen que sirva pa legitimar el status quo, osease, el orden social. El pedo es que el atmosfera en la DGPC era muy densa ideológicamente hablando. El bueno se llamaba Eduardo Cervantes, un cábula que fue líder estudiantil del 68 y que se las daba de muy buen orador. A mi, lo que sea de cada quién, siempre me ha cagado el tono charro que usan los políticos de vieja guardia pa tirar rollo. El caso es que el buen Cervantes era todo un éxito entre el grueso de las compañeras promotoras amas de casa, que constituían cerca del 75% de la falange operativa de la DGPC; algunas señoras hasta guapo lo veían al cabrón; a mi la neta su rollo me daba rete harta güeva. Cuando me integré a sus filas, me citaron a una inducción en sus oficinas centrales, calle de Cuauhtémoc, mero centro de Coyoacán. El impacto fue brutal. Ahí tenían al pinche viejo tirando choro anticuado y mareador, invocando a la tolerancia sin dejar de sentenciar
-Aquí somos tolerantes, pero si por ahí se coló algún panista o algún priísta (sic) le digo de una buena vez que las puertas están muy abiertas. Aquí queremos compromiso con el gobierno de izquierda y con el proyecto histórico, ¡histoooriiicooo!, así gritaba enardecido Eduardo Cervantes mirando directamente a los ojos de alguna cuarentona guapa que entre el auditorio humedecía su pantaleta al compás del In crecendo. Eduardo manoteaba y se ponía rojo, al cábula le gustaba mucho armar su pancho. El tono perentorio y el énfasis empleado daban al discurso un carácter autoritario: le encantaba lanzar preguntas al auditorio que el mismo contestaba... estilo más tiránico, imposible. El vampiro horrorizado no encontraba forma de escapar a tal tortura: tuvo por desgracia que soplarse todo el choro, porque la propuesta laboral era bastante tentadora. De repente el buen Eduardo hizo una pausa, respiro profundamente y advirtió:
-Y para aquellos que estudian de una vez les digo, aquí no damos becas, aquí se viene a trabajar, por eso vuelvo a recordarles que si están aquí, es porque se comprobó que tienen compromiso con el proyecto de izquierda, que por si no lo saben, ha costado mucha sangre, me entienden, ¡saaaangreeee!, chillaba Eduardo Cervantes mientras agitaba la mano izquierda frente a su mirada vidriosa y desorbitada, guardo por medio minuto silencio, respiró profundamente y continuó: sí, en efecto, ese mismo proyecto por el que Morelos e Hidalgo ofrendaron su vida. El proyecto de Zapata, de Villa, de Cárdenas, ese mismo proyecto es el que encarna Lóóóópeeez Obrador… y fue desde aquel día que caí supe de que pie cojeaba la izquierda institucional, y le agarré muchísima tirria a la generación sesentayochera, pero no al grueso de los compañeros caídos, sino aquellos que se jactan de lidercitos y actualmente chupan sangre del gobierno o del partido. Lo que mas que caga es el carácter exclusivista que le dan al 68 como acontecimiento histórico en si: “por hacen vandalismo con pretexto del 2 de octubre”, dicen mientras rasgan sus vestiduras los herederos sesentauocheros del “pedorrismo”… ¡pinches patrimonialistas de mierda!
viernes, abril 25
XXXIII. Crónicas de un promotor comunitario II
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