jueves, abril 17

XXIX. Virgencita y Los Toquines

Fue poco antes de entrar a trabajar aquí en la Biblio del Tec. Andaba de baquetón desde enero del 2006, oscilando entre chambas deprimentes y explotadas en periodos que iban de los quince días a los casi tres meses. A pesar de estar casi tres años en el gobierno del DF nunca me acoplé, sólo nos toleramos mutuamente: ellos mi güeva, mi indolencia y mi cinismo; yo su falta de profesionalismo, su mezquindad y a su miopía electorera. Digamos que fue una relación simbiótica tirándole a parasitaría, donde ellos jugaban el papel de tiburón y yo el de rémora. El pedo es que, sumando ires y venires, duré sin trabajo como año y medio; fue una época de perros, todo mundo me hacía jetas, menos Virgencita. De repente un día me habló por fon:

-¿Quieres ir a ver a Depeche Mode?

-¡No mames! ¡Muero por ello!

-Tengo dos boletos, te veo en metro aeropuerto a las seis de la tarde.

Eran como las cuatro. Recuerdo que hasta me bañé. De camino a la cita pasé por dónde estaba pisteando La Banda. Me di tiempo de saludar y presumir: “cámara, ahí se ven, yo voy a ver a Depeche Mode”. Por ahí se oyó un “ahí güey, ¿pus de donde?”, seguido de una contundente y jactanciosa respuesta: “pus ya ven putos”.

Las entradas se las había vendido a Virgencita un cábula que de repente no pudo ir al toquín. Yo desde nenantes le había dicho que moría por verlos, cuando ví anunciado el concierto en la sección cultural de El Universal. Las entradas eran en la sección B del foro Sol, digamos que en plena cancha. El pedo es que Virgencita es demasiado pequeña, por no decir chaparra (por otro lado, yo soy bastante ñango, y así como que la pudiera cargar en los hombros, pus la neta no). Abrió el concierto una banda que la neta me cuadró, She Wants Revenge, muy a la onda Interpol, que es lo mismo que decir que se inspiran en el estilo primigenio de Joy Division (mismo que yo denomino arbitrariamente “punk estilizado”).

Depeche estuvo poca madre; traían una especie de esfera que proyectaba frases deprimentes, la mas chida fue “pain and suffering arround the world”. Azotado, techno, cyberpunk, ochentero, escuelota, underground y mainstream: Sin lugar a dudas Depeche Mode es de las bandas fundamentales del siglo XX. Virgencita todavía me invitó sendos vasos de chela casi hasta el punto de ponerme pedo, yo cantaba como un loco las rolas mas quemadas

Por ahí de octubre del mismo año tocó Morrissey, y ya tenía chamba pa invitarla. Compré boletos en lugar intermedio, no por macana, sino porque mi Virgencita está muy chaparrita y hasta delante de plano no iba a ver ni madres. Al fondo del escenario había una fotografía enorme de célebre cineasta italiano en blanco y negro. ¿Quién es ese? El vampiro se sacó de onda con la pregunta, Pier Paolo Passolini, contestó. Mi Virgencita no tenía puta idea de quien se trataba, fue un poeta que por casualidad hizo cine, yo lo nombro “el gran provocador”. ¿Oye, Morrissey es gay? Futa, jotísimo, en sus tocadas de antes los gays se trepaban al escenario y lo agarraban a besos, poco después, según él, le dio por el celibato, pero ve tu a saber. Morrissey y sus músicos abandonaron el escenariomientras la banda pedía a gritos “Irish Blood”, tanto que volvió a salir, supongo que fue plan con maña. Por cierto que muchas “locas” se quedaron con las ganas de cantar “Suedehead”. Yo por mi parte, quedé totalmente satisfecho con la selección de rolas y agradecido de escuchar en vivo “There Is a Light That Never Goes Out”. Cuando salimos del Palacio de los Rebotes, Virgencita me confesó que había sido el concierto que más había disfrutado, porque conocía todas las rolas (y como no, si había escuchado hasta el cansancio conmigo). Me dio gusto por ella, y también por mi.

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